Cuando creas que no estoy

reune los duendes de vigilia

y pregunta de mis ojos contemplarte

en las noches que embrigada de placer adormecías.

Te contaran del sereno de la tarde envuelto en brisas

tu cuerpo pretendía

y al encontrarte arropada de caricias

en nubes de vapor y mañana se moria.

Cuando en sombras veas al tiempo

carcomer las letras de mi ausencia

levanta tu mirada al horizonte

sabras que no existe el adiós ni la partida,

donde cada tarde muere y nace de amor

el amor de cada dia.


ricardo