dedicado a mi pequeña nieta

Son un dejo de esperanza

que la luz universal

nos pone entre las manos,

es lluvia en el trigal, desafiando la agonía,

es rezo de DIOS en la noche

de violencia cotidiana.

Son príncipes del cielo,

destinados al cambio predecido

seran quizas incomprendidos,

maltratados

 al equivoco de tantos seducidos.

 Son la simpleza en envase tan pequeño,

Gracias al sol

siguen llegando

soldados de DIOS en profecía

símbolo de paz, amor

y vida.

 

ricardo