Como pudo la noche moribunda

entregarme a los dioses

de soles trasnochados,

maldigo la impensada palabra

que me empuja del tren,

convirtiendo en vacío

felicidades compartidas,..

Tras la caída,..

sacudo las preguntas de mi cuerpo..

oprimen mi garganta..

rebrotan la heridas

y grito pidiendo explicaciones,…

pero el cielo,… no se inmuta,

me abandona en oscuro paraje de mi vida

ya sin fuerzas..

inadaptado pasajero de silencios.

Reniego de ti Señor!!

de la forma despiadada

que recibo tu mensaje,..

enseñanza trasversal

que me alcanza tras la huida,

hasta el ultimo desatino cometido

y comprendo,.. que debo

morir otra vez ante tu lanza..

o refugiarme en el milagro

de quien va a nacer,

y empezar de nuevo.

ricardo