Fue al comienzo

el verbo

quien marco el sentido de la vida.

La palabra implanto

la fuerza en disímiles sonidos

Instaurando el valor,

la energía necesaria

sobre cuatro letras

en universal balance

que solo el hombre

debería develar,

Mover la savia emergente

en el tobogán mágico

mas largo y taciturno.

Búsqueda interior

sin comienzo ni final

deletreo impasible

desde el éxtasis naciente

al lacerante dolor

que el desapego representa

Cuatro letras

laberinto desértico de lunas

tras la noche

donde el hombre

deambula,

razgando su destino.

ricardo