hay momentos

que solo tu,

pudiste perpetuarlos.

ahora entiendo..

el vibrar de tu nombre,

detona la memoria,

reververa las paredes

proyectando tu desnudes…

y el deseo retoma

su máxima exigencia,

sale sin rumbo

tras los influjos

que tu cuerpo emana,

superando las dosis permitidas…

y se pierde

en ajetreadas revistas

de un tiempo de descuento

en una eterna, vacia,

sala de espera.

ricardo