Muy creido,

capaz de despertar tu sentimiento

a tu decir que nadie

pudo florecerlo,

llevo el ego

como perro, mordiendo de la soga,

arrastra omnipotencia de cariño,

al ser un nadie mas en el encuentro.

Besos apoyados esperando

en un pasillo de silencios,

palabras lanzadas al vacio

de un eco enmudecido

que encuentra,

profunda tu mirada,

en el fondo,

entre lagrimas

queriendo gritar tanto

tanto,

que no entiendo

ricardo