mido en espacios

mis ganas de tenerte,

autómata

la imaginación

me lleva

a la noche

que jugaron nuestras manos

buscando

los limites del cuerpo,

en silencio,

muy despacio

la piel se tornaba

en remolinos del desierto

ardiente, serena,

carne ardiendo

al fulgor de una mirada

poros de arena

conjugados

en la alquimia perfecta

de la vida

ricardo