pude desparramar

toda mi imaginación

sobre el desierto de tu piel,

pero no, nada fue así

el tenerte, superó mis deseos

mas profundos

y exigio mas,

extrangulando las venas

hasta extraer un quejido sordo, lento

extasis latiendo

entre la vida y la muerte

sinfín de luces y penumbras,

todo y nada,

entre el infimo espacio

de dos cuerpos

entregados al amor.

ricardo